lunes, 24 de junio de 2013

La retinosis y el embarazo...

Tengo mucha suerte, no estoy sola en este mundo, he podido formar mi propia familia, sí, incluso los retinósicos tenemos este derecho, esta satisfacción, aunque por supuesto pasamos por sentimientos contradictorios hasta llegar a ello...
Cuando conocí a mi marido él ya tenía a Patricia, una dulce y encantadora preciosidad de ocho añitos...por lo que fui madre antes de tener tiempo a pensar si estaba preparada o no...obviamente, y como sucede en todos los casos, no lo estaba, ser madre se aprende con la experiencia, con el día a día, con cada hijo, con tu pareja...con la vida. Me enamoré de ella mucho más que de mi marido, por ella daría la vida sin dudarlo, me emociono cada vez que me escribe una de sus tarjetas...lloro, pero de profunda alegría!! Me preocupo por ella, por su educación, su bienestar, su felicidad...y siento haberme perdido sus ocho primeros años...pero no estuvo en mi mano estar aquí, con ella...aún hoy tengo mucho que aprender, se está haciendo mayor, ya es toda una mujercita...sí, ya llegó a la adolescencia...
Ya teníamos una familia, pero pensamos en aumentarla...así que, una vez mi marido me quitó temores nos pusimos a ello.
Sí, temores; yo soy muy feliz con mi gomita borradora, pero sé que es hereditaria...y quién va a desearle esto a un hijo?? No sería condicionarle para toda su existencia?? Pero, como ya he dicho tengo mucha suerte, mi amor supo hacerme entender que no tenía por qué tener tantos temores, tanto miedo...sí, es cierto, cualquiera que salga de mis entrañas puede tener retinosis...PUEDE, no va a tener, no se sabe...yo misma no tengo antecedente ninguno en la familia...y si por acaso la trasmitiese...quién mejor que yo, que sé a ciencia cierta lo que supone esta enfermedad para guiar y comprender?? Para aconsejar y enseñar??...aún así es lo peor de tenerla...
Bueno, pues llegó el día, quedé embarazada...y me cagué de miedo!! Anduve como nunca, alerta a todo, queriendo protegerle como nunca lo hiciera ni tan siquiera conmigo...y aún no había nacido!! Tenía miedo de tropezar, pues yo estaba más que acostumbrada pero...ahora no era yo, ahora llevaba en mi interior una vida!! Una responsabilidad muy grande y hermosa...me sentía muy feliz, y pronto descubrí que con tener mucho cuidado y el cariño de mis amores ya estaba, que a mi bebé no le iba a pasar nada malo, no estaba sola, me cuidaron muy bien...y creo que nada más quedarnos embarazadas desarrollamos un instinto que nos hace reaccionar sin darnos cuenta, que no nos permite fallar...
No, a día de hoy no he dejado de tropezar, de caerme, pero mi ángel de la guarda me guió y cuidó durante toda la gestación...y no tuvimos ni el más mínimo susto!!
Tan sólo lo normal, lo que toda madre pasa en su primer embarazo...no, nada de náuseas, salvo que no soportaba comer otra carne que no fuese pollo...lo que hacen las hormonas, verdad? Nuestro susto fue dos semanas antes de dar a luz...que ya pensaba yo que estaba de parto!! Así que nada, a urgencias...y gané un fin de semana de hospital...por quejica!! Después todo vino rodado, fuimos, vieron que ya empezaba la cosa y me metieron pa dentro...por suerte había pedido la epidural, por lo que fueron la mañana y la noche más relajadas de toda mi vida...después, a las cinco y veintidós de la tarde vino al mundo nuestro querido terremoto...y nunca se me olvidará cuando me lo puso encima la enfermera y me dijo 'toma, es tuyo, pa ti pa siempre'...
Desde entonces sigo aprendiendo cada día, a cada instante con cada situación...como cualquier madre. Pero soy más sabia, no sería igual se feliz sin él, y aunque una parte de mí piensa que el embarazo pudo acelerar un poco el proceso, que pudo descontrolar a mi goma de borrar...aún así, con lo que sé hoy, con el no ver...volvería a tenerlo una y mil veces más, pues la pérdida de la vista no me hace infeliz, en cambio él es uno de mis motivos de querer existir, de luchar.
Y, una vez lo tuve en mis brazos...supe que no le haría daño, que el instinto maternal es mucho más poderoso que cualquier enfermedad...luego claro, creció y algún croque se ha dado por mi culpa...pero nada grave gracias a dios.
Así que no tengamos miedo, no dejemos de hacer lo que realmente importa y nos nutre en la vida, pues con retinosis o sin ella somos personas normales y corrientes, con defectos y virtudes...pero tan capaces de todo como cualquiera, pues todo depende de lo que queramos en la vida...y dejar de hacerlo por miedo...no es que sea de cobardes, es de vencidos...y no estamos vencidos, todos luchamos por vivir, por parar esta enfermedad, por demostrarnos a nosotros mismos que no nos gana, que no puede con nosotros...pero si nos damos por vencidos sí podrá...y eso depende de nosotros, no lo decide ella...por lo que tenemos derecho a ser lo que queramos, y ser padres es algo maravilloso, a veces agotador y difícil, pero estupendo, no se compara con nada, y no tiene que ver con ver poco o estar ciego, lo difícil de ser padre es justamente eso, serlo.